ADEADA

JORNADAS AUVE-2026-EL FUTURO DEL TALLER ANTE LA ELECTRIFICACION

La transición hacia el vehículo eléctrico no es solo un cambio tecnológico; es un vuelco total al modelo de negocio de la automoción tal como lo conocemos. Así lo ha manifestado Javier Guerra, presidente de ADEADA (Asociación de Empresarios de Automoción de Álava), durante su intervención en las recientes jornadas organizadas por AUVE (Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos).

En un foro conducido por el representante provincial de la asociación, José María Sánchez, que tuvo como principal protagonista al conocido influencer y experto en movilidad eléctrica Lars Hoffmann y que contó también con la notable presencia del diputado provincial de Movilidad Sostenible, Jon Nogales, Guerra aportó la visión realista y pragmática de quienes día a día levantan la persiana de los talleres en nuestro territorio.

El fin de la posventa tradicional: el 70% del trabajo en juego

Javier Guerra fue tajante al analizar el impacto directo que el coche eléctrico tendrá en los talleres mecánicos. Según el presidente de ADEADA, la desaparición de los motores de combustión interna y los distintos componentes del sistema de transmisión, así como de los sistemas de control de emisiones asociados, supone una amenaza directa para el taller convencional: "entre averías de motor, cajas de cambios, control de emisiones y las operaciones cotidianas de mantenimiento,  estamos hablando de que desaparece cerca de un 70% del trabajo de un taller actual", advirtió Guerra.

Ante este escenario, algunos concesionarios están viendo cómo su fuente principal de ingresos se podría empezar a agotar, obligándoles a depender de "atípicos" como la venta de seguros o financiación, mientras el núcleo de la mecánica se transforma radicalmente.

Uno de los puntos clave de la jornada fue el referido a la preparación de los profesionales para el futuro que viene. Guerra reconoció que, aunque el coche eléctrico aún tiene una cuota de mercado moderada en España —rondando el 10% de ventas—, el taller no puede quedarse atrás. Sin embargo, el coste de esta adaptación puede llegar a ser muy alto.

Su propio taller ya cuenta con profesionales con certificación C2 para vehículos eléctricos, pero subraya que no es un camino fácil para los talleres. Uno de los puntos más críticos señalados por Guerra es el desequilibrio financiero que supone hoy en día adaptarse al coche eléctrico. Mientras que las ventas de vehículos eléctricos puros y de híbridos enchufables apenas suman un 20% del mercado en España, la inversión que se le exige al taller es inmediata y muy elevada: "Preparar un taller para el vehículo eléctrico no es barato: cargadores, software, formación y herramienta específica preparada para tensiones de hasta mil voltios", explicó Guerra. "Es una inversión a la que no le vas a ver rendimiento a corto plazo, pero hay que hacerla".

A pesar de esta baja rentabilidad inicial, el presidente de ADEADA insistió en que la formación y el equipamiento son innegociables: "Pase lo que pase, hay que estar preparados. No sabemos si el salto del 10% al 50% de cuota de mercado ocurrirá en dos, tres o cuatro años, pero cuando ocurra, el taller debe ser capaz de dar respuesta".

El impacto en el empleo y la alternativa de los e-fuels

Más allá del taller, Guerra mostró su preocupación por el tejido industrial de Álava y Europa. Recordó que, de los 500.000 trabajadores vinculados a la fabricación de componentes de automoción en Europa, que dedican su trabajo principalmente a elementos que se equipan en vehículos de combustión interna, las previsiones indican que apenas quedará una quinta parte en el modelo puramente eléctrico. En este sentido, el presidente de ADEADA hizo un llamamiento a la clase política para no cerrar puertas a tecnologías complementarias. Guerra defendió los combustibles sintéticos como una vía para mantener millones de empleos: "es un combustible que no deja huella de carbono y que permitiría que medio millón de personas que fabrican componentes puedan seguir trabajando".

Asimismo, valoró positivamente que plantas como Mercedes-Benz Vitoria se aseguren el modelo eléctrico, pero insistió en que el sector auxiliar y los talleres independientes necesitan un marco de transición justo.

 

La formación no es el único obstáculo; encontrar y retener personal es, según Guerra, una de las mayores dificultades actuales. El sector sufre una competencia feroz, no solo entre talleres, sino con las grandes industrias del territorio. Guerra denunció que cualquier profesional con un mínimo conocimiento de automoción o electrificación es rápidamente absorbido por las grandes plantas: "Estamos como locos buscando personal. En Álava tenemos la desgracia para el taller pequeño, de que Mercedes o Michelin se llevan a cualquier persona que tenga formación básica. El coste de personal para los talleres que intentan competir con estas grandes corporaciones es hoy un reto económico tremendo".

Frente al discurso habitual, Javier Guerra quiso redefinir lo que significa la "movilidad sostenible". Para el presidente de ADEADA, la sostenibilidad no se puede limitar a al número de cargadores que se instalen en las calles o la facilidad de los ciudadanos para el acceso al coche eléctrico. Hay que poner en valor la eficiencia del servicio y el mantenimiento en el entorno local: "Movilidad sostenible también es que todos estos coches nuevos no se tengan que ir fuera de Álava a reparar porque aquí no se den las condiciones necesarias o porque los grandes grupos de distribución de automóviles eléctricos instalen en unas pocas provincias sus talleres de reparación. Que un vehículo tenga que viajar a otra provincia para una reparación simple porque el taller local no tiene los medios o no es capaz de obtener recambios e información que le permita realizar su labor con total profesionalidad, es lo contrario a la sostenibilidad".